Noche de estrellas en Badalona
Sep 23rd, 2009 | By Juan Pedro | Category: Articulos
Ayer fue un dÃa de fiesta en Badalona. Sin duda, la fiesta del baloncesto en toda su expresión.
Se dieron cita todas las categorÃas, desde los de iniciación hasta el primer equipo. Todos con los mismos sueños y aspiraciones, divertirse y vivir un ambiente que pocos otros deportes lo pueden ofrecer.
Fue una noche de estrellas en Badalona, el bressol del basquet.
Las estrellas estaban en la grada. Esos abuelos que a empujones (literal) en la entrada buscaban la manera de estar más cerca de la pista porque claro, salÃa su nieto. Esas abuelas que enseñan y presumen con la foto de su nieto, vestido de baloncesto, porque juegan en la Penya.
Ayer las estrellas eran los padres, que de manera abnegada y con todo el sacrifico que conlleva y en muchas ocasiones con el esfuerzo del no tengo ganas pero es por el bien del niño, se recorren kilómetros en coche, horas caminando y todo el tiempo del mundo en ayudar a preparar la bolsa para que juegue a nuestro deporte. Ayer la sonrisa delataba que el esfuerzo les compensaba, que habÃa merecido la pena.
Ayer las estrellas eran los entrenadores, amateurs en la mayorÃa de casos, que por amor al deporte dedican horas de su tiempo en entrenar, enseñar y educar a todos esos niños que sueñan con ser Rudy. Que miran videos de madrugada para idear maneras de que los niños aprendan y se diviertan más. Y que aguantan las miradas de los padres porque estos no entienden porque su hijo no juega más.
Ayer casi todas las miradas y focos de atención eran para un jugador negro, ataviado de más artilugios y complementos que un maniquà del zara. Ayer todos le enfocaban como si una estrella fuera pero la estrella no era él.
Eran los cientos de niños que agolpados en el parquet, miraban, algunos de reojo y otros de manera descarada, a cualquier jugador que fuera más alto que ellos. Ellos, a los cuales el futuro les pertenece, eran los que con su sonrisa iluminaban el parquet. Los que daban el sentido al amor que sentimos por un Club, por lo que representa, por lo que nos hace sentir.
Hay quienes no entienden como podemos ser seguidores de un equipo que no gana muchos tÃtulos, que pasa penurias y que cuando un jugador sale bueno se lo llevan con dinero, pero la verdadera razón estaba ayer en la pista central del Olimpic. Los niños soñando con botar el balón son nuestro mayor triunfo, nuestro verdadero motivo, nuestra manera de entender el baloncesto.





