Montes, no te olvidaremos


oct 21st, 2009 | By | Category: Articulos


Carismático y llamativo como pocos, Andrés Montes se fue inesperadamente el 16 de Octubre a los 53 años de edad ante la perplejidad del mundo del deporte, en el que fue un auténtico referente por su manera única de entender el periodismo deportivo. Para muchos, su pérdida ha sido un duro varapalo debido al cariño que se ganó durante tantos años de retransmisión deportiva, en la que nunca dejó indiferente a nadie con su particular visión del deporte como un espectáculo en el que se debía entretener al público. Ese estilo propio fue lo que le hizo convertirse en una eminencia en las narraciones de la NBA, en las que durante once años disfrutó e hizo disfrutar a los aficionados al basket aunque tuviéramos que esperar hasta altas horas de la madrugada. Sin duda, a muchos nos comenzó a ‘picar el gusanillo’ de la NBA por aquel hombre capaz de dar vida a partidos que tenían poca y capaz de enfocar este deporte americano como el show que es, junto a Santiago Segurola primero y más tarde junto a Antoni Daimiel.

En aquellos comienzos en la televisión, los fieles al deporte de la canasta asistían atónitos ante un personaje poco común en la gran pantalla que se alejaba de cualquier prototipo televisivo con sus gafas completamente redondas, sus pajaritas, sus colores llamativos y la cabeza rasurada al cero en honor a Yull Brynner, un famoso actor ruso de la década de los sesenta que le maravillaba. Como buen romántico, siempre fue muy dado a crear ídolos, tanto en baloncesto, su deporte favorito, como en la música, de la cual era un gran amante, llegando a coleccionar 5000 discos en orden alfabético, aunque por encima de todo, sus grandes modelos eran Orson Wells y Nelson Mandela. Montes decidió llamar Orson y Nelson a sus dos hijos, que en la actualidad son adolescentes.

Sin embargo, el genio de Hortaleza tuvo una infancia difícil debido a su color de piel. Este madrileño de tez oscura, debido a que su madre era cubana, no fue criado prácticamente por ella, la cuál viajaba constantemente alrededor del mundo en sus giras mundiales de piano. Para él, su verdadera madre era su ama de cría, aunque no hay duda de además del color heredó arte de su progenitora, a la cual rechazó ya de adolescente. Este niño negro lo tuvo nada fácil en la España de los 60, un país en el que la gente de color escaseaba y no era bien vista, y en la que Montes se sentía excluido, por ejemplo, en el autobús, dónde nadie se sentaba al lado de él o en el colegio, donde recibía burlas por parte de sus compañeros. Esto provocó que forjara un orgullo de raza importante, llegando a admirar sobremanera a gente como Martin Luther King, gracias al cuál se emocionaba cada vez que visitaba la casa dónde nació en Atlanta.

Al igual que su ídolo Orson Wells comenzó a ser conocido en la radio, primero en Radio Cadena Española y más tarde en la Cope, Radio Marca y  Antena 3 Radio, junto a José María García. A pesar de su intachable trayectoria, este medio cubano nunca llegó a pisar una facultad de periodismo, sino que cursó magisterio por libre, sabedor ya de que tenía mucho que enseñar. Curiosamente, sus comienzos delante de un micrófono llegaron de una forma muy casual, cuando coincidió en la mili con Roberto Gómez, periodista deportivo del diario Marca, el cuál le presentó a Pedro Pablo Parrador, quien le introdujo en Radio Cadena Española y a partir de 1980 la radio fue su vehículo de expresión. Su voz ya era conocida, por lo que en ciertas ocasiones la gente de la calle le reconocía por ella, a lo que él, con su particular sentido del humor, contestaba: “A que soy más guapo que en la radio”.

Su estilo no dejó indiferente a nadie. Los puristas, acostumbrados a una mayor especialización, le criticaban por su estilo alejado de férreos datos y estadísticas, mientras que al resto les maravillaba esa forma de entender el deporte como un juego, en el que era capaz de  colocar motes y ‘latiguillos’ a todos los jugadores que se propusiera, consiguiendo que ciertos adjetivos como ‘jugón’ o ‘tiki-taka’ pasaran a formar parte del diccionario imaginario del deporte. Por esa innata capacidad de improvisación, la Sexta no dudó en contar con él en sus comienzos. Andrés dejaba la NBA para narrar la liga de las estrellas y a su vez, las andanzas de la selección española en los campeonatos internacionales. En la cadena verde, al igual que ocurriera con Daimiel, tuvo la capacidad de hacer mejores a los que se sentaban a su lado, como ocurrió con Salinas o Iturriaga, con el que tuvo la fortuna de narrar antes de irse cómo esta increíble generación de baloncesto, la cual pudo disfrutar, conseguía un mundial y un europeo. Se marchó de la cadena por la puerta grande con una frase que se antoja histórica y que él siempre tuvo clara: “La vida puede ser maravillosa”.

Los que le conocieron afirman que detrás de las cámaras era igual o mejor de lo que ya se presuponía delante de ellas, con una forma de ser bondadosa, educada, joven, graciosa aunque sobre todo destacaba por una permanente curiosidad, que le hizo no dejar de aprender nunca y de interesarse por temas, como por ejemplo, del conflicto vasco, del cual era una gran conocedor, aunque sus grandes pasiones, además de la historia, fueron el deporte, la música, la gastronomía , y la ropa. No fue dado a tener cientos de amigos ya que era exigente y él era quién los elegía, aunque si te consideraba como tal, tenías ganada su confianza, como ocurrió con gente del periodismo o con deportistas como los hermanos Llorente, Manuel Pablo o Martí.

Se nos ha ido un auténtico ‘jugón’ que nunca necesitó pisar una cancha para ser uno de los grandes del baloncesto. Con total seguridad, este pionero será recordado durante mucho tiempo ya que nos cedió esa manera distinta de hacer periodismo deportivo como valiosa herencia. Se ha ido uno de los grandes. ¡Montes, no te olvidaremos!

5 comments
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  1. Recuerdo aquellos partidos de Euroliga los jueves por la tarde en Antena3 Radio, cuando no habia otra manera de seguir la competición y era la única emisora de radio que lo hacia. Montes y Siro López alternando con Madrid/Estudiantes y Barça/Penya. Los motes a los jugadores ya los ponia entonces, ya no sé antes porque con Pedro Pablo Parrado me pilla más joven.
    Las retransmisiones de la NBA se hacian amenas, pero en ocasiones Montes y Daimiel divagaban más de la cuenta, para mi gusto. Eso sí entregado y transmitiendolo con pasión, y es que las dotes para la comunicación no son exclusivas de quien tiene un titulo de periodista.

  2. Bonito articulo, me gusto el lado personal de su infancia, cosa que desconocia.
     
    Sobre las retransmisiones NBA, me encantaban, yo era un crio y tenia por un lado el show de montes y por otro daimiel soltando datos y datos (y yo absorviendo como una esponja).
     
    Siempre me va a quedar una espinita, ver un partido completo de GSW con Daimiel y Montes.

  3. La vida puede ser marvillosa, y hay que saber vivirla. Su muerte fue una gran perdida para todos. Se fue una persona que se mostraba muy natural al comentar un partido y parecia que te lo comentaba un amigo. Yo lo disfrute más con el futbol a razón de conocerlo tarde. Sus frases y su forma de ver el juego   como un entretenimiento es con lo que más me quedo de él.

    Grande Montes!!!!! aunque a veces  cansino jeje :)

    Buen articulo Señor Daniel Sánchez-Harguindey

  4. muy bonito zarobinio, me has emocionado conm tus sabios comentarios aunque la pena es que sólo lo disfrutaste con el fútbol, dónde te ciegas con el barça. cansino pudo ser en el fútbol pero es que hablas un poco sin saber`porque de baloncesto tú poquito

  5. Te sigo echando de menos Andrés,gracias por todo,contigo empecé en esto,siempre será único y especial.
    Guardo como un tesoro todas las cintas con tus retransmisiones y las de Daimiel,que partidos tengo,cuántos recuerdos.
    R.I.P

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