Historia del Baloncesto: El equipo que nunca jugó
dic 16th, 2007 | By Manolo | Category: Articulos
Los Juegos OlÃmpicos de 1980 estuvieron marcados por la repercusión polÃtica de la invasión soviética de Afganistán. En enero de 1980 el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, sometÃa a votación la participación de su paÃs en el evento, ganando ampliamente el no y por lo tanto impidiendo a sus deportistas competir en el mayor acontecimiento deportivo del mundo. Hasta 62 paÃses de los 143 que formaban el COI se unieron al boicot estadounidense eligiendo no participar. Otros paÃses, entre ellos España y otras naciones europeas, eligieron como modo de protesta acudir bajo bandera olÃmpica y sin himno. A pesar de esto los atletas OlÃmpicos estadounidenses realizaron las pruebas de selección, se entrenaron y fueron condecorados como olÃmpicos de 1980.
El conjunto de baloncesto de 1980 de los Estados Unidos estaba entrenado por Dave Gavitt, y formó el equipo más joven de la historia de las selecciones masculinas olÃmpicas de los Estados Unidos. No obstante su juventud no impedÃa su habilidad.
Gavitt buscó entre los talentos universitarios de la época y formó un equipo realmente potente con nombres que posteriormente alcanzarÃan fama mundial como Mark Aguirre, Isiah Thomas, Sam Bowie, Buck Williams, Rolando Blackman o las estrellas universitarias Michael Brooks y Al Wood.
Sin embargo el boicot afectó poco a los jugadores estadounidenses, incluso cuando Gavitt hizo pública la convocatoria y los jugadores se vieron afectados directamente no mostraron una gran aflicción por no poder disputar el torneo olÃmpico.
Bill Hanzlik, base que terminaba ese año sus estudios en la Universidad de Notre Dame y que integró el conjunto de Estados Unidos recuerda asà esa época: “En ese momento apenas te das cuenta porque estás totalmente implicado en tu equipo de la universidad y en tus estudios. Tienes la graduación en mente, miras al draft en el horizonte, simplemente es un ciclo distinto al de los atletas normales que centran prácticamente toda su carrera deportiva en las Olimpiadas. Ahora miro atrás y pienso, Dios, habrÃa sido fascinante poder ir, simplemente increÃble, pero estaba tan absorbido por otros temas que realmente no me di cuenta”.
Debido a la imposibilidad de participar en las olimpiadas, el conjunto estadounidense realizó una serie de partidos de exhibición conocidos como “Gold Medal Series”, en los que jugaron seis encuentros por todo el paÃs ante combinados de jugadores de la NBA y el conjunto que habÃa ganado la medalla de oro olÃmpica en 1976. Con un récord de 5 victorias y una derrota por dos puntos los chicos de Gavitt demostraban su potencial.
El jugador de LaSalle Michael Brooks lideró en anotación al equipo estadounidense durante las “Gold Medal Series” promediando 13,2 puntos, Sam Bowie añadÃa 11,8 y Mark Aguirre 11,3. Bowie, a pesar de ser uno de los más jóvenes con 19 años, ya daba muestras de su categorÃa liderando además en rebotes y tapones a su equipo.
“Éramos una especie de Globetrotters o algo asÔ, comenta Hanzlik. “Ninguno de nosotros estaba realmente disgustado porque, para nosotros, jugar en la NBA era lo máximo. Todo el mundo sabÃa eso. Te sientes mal por los otros atletas dado que las olimpiadas eran la personificación del deporte para ellos. Lo sientes por los gimnastas, los jugadores de voley, y todos esos para los que las olimpiadas eran su única oportunidad. Y fue una equivocación no darles voz en esta decisión”.
Alguno de los jugadores de último año más renombrados de 1980, como Kevin McHale, no realizaron las pruebas con Estados Unidos debido al boicot. Aún asÃ, Gavitt tenÃa confianza en el grupo de chicos que habÃa reunido, especialmente tras ver su rendimiento contra los combinados de la NBA.
“Creo que habrÃamos ganado el oro”, dijo una vez finalizado el boicot. “No sé si podrÃa decir esto sin haber jugado, pero ganamos cinco de seis partidos contra los mejores jugadores del mundo y creo que jugaron duro contra nosotros. Si hubiésemos ido, aún hubiésemos tenido cuatro semanas para prepararnos, lo cual sólo nos habrÃa hecho mejores. Por lo que sÃ, creo que habrÃamos ganado”.
Mirando atrás, Hanzlik no tiene tanta confianza.
“HabrÃamos tenido nuestra oportunidad”, dijo Hanzlik. “Pero los rusos eran un equipo fuerte y los Yugoslavos también, y estaban en otro nivel de competición. Esos tipos tenÃa entre 25 y 35 años, más experiencia, conocÃan las reglas internacionales y habÃan jugado juntos durante mucho tiempo. HabrÃa sido duro competir a ese nivel porque nosotros éramos un grupo de chicos de universidad que habÃa estado juntos 10 dÃas. Pero habrÃamos tenido una oportunidad”.
En el terreno meramente deportivo parecÃa que los soviéticos alcanzarÃan el oro sin dificultad, apoyados en un potente equipo y jugando en casa. Sin embargo, el equipo yugoslavo daba la primera sorpresa en la fase previa y derrotaba a los soviéticos en la prórroga con un contundente parcial de 20-10 dejando el marcador en 101-91. En un sistema por liguilla los dos primeros clasificados accederÃan a la final y el tercero y cuarto jugarÃan por el bronce. Con Yugoslavia habiendo vencido todos los partidos y ya clasificada para la final, Italia, de la mano de un fabuloso Dino Meneghin se imponÃa 87-85 a los soviéticos dejándoles sin la posibilidad del oro. Por su parte España, con un Epi estelar, que jubaga gracias a un permiso especial del Rey que le permitÃa abandonar el servicio militar para participar en las olimpiadas, vencÃa a Brasil y se jugarÃa el bronce ante los soviéticos. Yugoslavia, dirigida por Ranko Zeravica y con jugadores como Kikanovic, Cosic, Dalipagic, Delibasic etc. vencÃan en la final a Italia, mientras que España no podÃa con la URSS que se llevaba el bronce.
Con el tiempo, Hanzlik ha tenido la capacidad de mirar atrás al boicot y analizar los eventos a los que prestó poca atención en 1980. Su opinión es realmente dura.
“Ahora me doy cuenta de todo, ser un peón en un juego polÃtico, no está bien, no lo apoyo en absoluto”, dijo Hanzlik. “La idea de las olimpiadas es ir allà y competir y tratar de mantener al margen todo el entorno polÃtico. Fue una equivocación”.

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