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	<title>blansket &#187; Articulos</title>
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	<description>Noticias, rumores, actualidad, nba, fiba, acb, wnba, eurobasket, baloncesto</description>
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		<title>Agencia 2010 ¿Dónde le colocamos?: Chris Bosh</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 22:12:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Polo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[Posiblemente el agente libre que hoy día tiene mayores opciones de marcharse de su actual equipo y todo apunta a que lo hará mediante “Singn and trade”, firmará con su actual equipo para ser traspasado a otra franquicia. El jugador quiere este modelo porque es el que mayores beneficios económicos le puede dar, también podemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Posiblemente el agente libre que hoy día tiene mayores opciones de marcharse de su actual equipo y todo apunta a que lo hará mediante “Singn and trade”, firmará con su actual equipo para ser traspasado a otra franquicia. El jugador quiere este modelo porque es el que mayores beneficios económicos le puede dar, también podemos pensar, como en el resto de casos, que es por amor a los colores que le han visto crecer en la NBA. Pese a buscar esta opción quiere un equipo candidato, sino se irá como agente libre.</p>
<p>Mi preferencia como agente libre sería un viaje a Portland a cambio de LaMarcus Aldridge, Joel Przybilla y Rudy Fernández ¿Por qué me gusta esta opción? Puede que los Blazers pierdan más que ganen, pero Bosh es una gran estrella y LaMarcus tan sólo una estrella y ese matiz es el que les puede hacer pasar ronda de playoffs y convertirse en un equipo serio en el Oeste.</p>
<p>Ganarían esa estrella que les de el paso adelante a cambio de una joven promesa, un jugador que no esta cómodo en la franquicia y al que no están sacando lo mejor de el y un pívot cumplidor pero que con Camby, Bosh y Oden en el equipo no haría falta. El equipo quedaría con Andre Miller, Brandon Roy, Nicolas Batum, Chris Bosh y Greg Oden con una banca con Jerryd Bayless, Martell Webster, Dante Cunningham, Patty Mills y Marcus Camby. Además de una mid level para buscar fichar un ala pívot o un base del gusto del entrenador.</p>
<p>Por su parte los Raptors tendrían la opción de reconstruir el equipo con jugadores muy jóvenes y talentosos, buscar un traspaso por Hedo Turkoglu, dar libertad a Rudy para que sea lo que debería ser saliendo desde el banquillo al estilo Manu, con Calderón como director de orquesta como debe ser, con Bargnani con galones para todo en ataque y con la protección de Joel en defensa cuando no con la versatilidad de LaMarcus Aldridge, una pareja que sería bastante complicada de defender, pero como ya he dicho, con la protección de Joel cuando toque defensa. Les faltaría buscar un alero al estilo Ariza, Artest o Josh Smith, en una escala menor, pero con esas características, buen defensor pero sin olvidar el ataque. El pero que le pondría a este equipo es lo poco que me gusta el italiano, personalmente sería más partidario de buscar un alero joven o alguna ronda alta de este draft a cambio de un jugador que tiene tanta calidad en ataque, como poca sangre en defensa y que termina por quitarte más de lo que te da. Este equipo tendría jugadores jóvenes para completar la franquicia como DeMar DeRozan, Marcos Belinelli, Amir Johnson o Antoine Wright.</p>
<p>Si sale como agente libre, creo que irá a los Knicks, pero me gustaría verle al lado de Wade en los Heat, formarían una gran pareja a la que poder rodear de veteranos con la ayuda de Richardson, un Jermaine renovado a la baja, un prometedor Marion Chalmers, si le dan la confianza necesaria, el cumplidor Udonis Haslem y el apetitoso Michael Beasley al que deberían buscar acomodo en algún equipo a cambio de algo apetitoso toda vez que parece estar demostrando no tener una cabeza madura para estar en un equipo con aspiraciones a algo serio.</p>
<p>En los próximos capítulos, Joe Johnson, Dwane Wade, LeBron James y quién sabe, quizás Yao Ming.</p>
<p><strong><span style="color: #ff0000;">Otros ¿Dónde le colocamos?:<br />
</span></strong><a title="¿Dónde lo colocamos?: Joe Johnson" href="http://www.blansket.com/agencia-2010-%c2%bfdonde-lo-colocamos-joe-johnson/" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">Joe Johnson</span></strong></a></p>
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		<title>PAO: El ocaso de un Kolosso</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 09:56:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>kankailu</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>
		<category><![CDATA[Analisis]]></category>

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		<description><![CDATA[Hespérides, un maravilloso jardín de manzanos con frutos de oro, y Heracles. O lo que la mitología griega viene a representar por medio de las horas del atardecer, el firmamento y las estrellas, y por último el astro Sol. Pues bien, la fábula de las Ninfas del Ocaso bien pudiera trasladarse a la versión actual [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hespérides, un maravilloso jardín de manzanos con frutos de oro, y Heracles. O lo que la mitología griega viene a representar por medio de las horas del atardecer, el firmamento y las estrellas, y por último el astro Sol. Pues bien, la fábula de las <em>Ninfas del Ocaso</em> bien pudiera trasladarse a la versión actual de Panathinaikos. Zeus (hermanos Giannakopoulos) es quien entrega la custodia de sus manzanos de oro, símbolo de la inmortalidad, a las hespérides (Obradovic), ninfas de un poder embaucador. Heracles, de dorado Maroussi, es quien roba las estrellas dando paso al día.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">La bipolaridad: año par- año impar</span></p>
<p><span style="color: #ff0000;"><br />
</span></p>
<p>La <em>balcanización</em> del banquillo del OAKA ya se había iniciado unos años antes con Boza Maljkovic – con quien lograron su primera Copa de Europa, tapón de Vrankovic mediante – y Subotic. En 1999, aterrizaba un joven técnico avalado por el éxito, de nombre Zeljko. En su corto trayecto por la elite ya había hecho campeón a Partizan, Joventut y Real Madrid. Y con Obradovic llegaba Bodiroga, <strong>dragón bicefalo</strong> acaparador de preseas, dos más para el zurrón, las del 2000 y 2002. Panathinaikos se instalaba así en la primera línea de fuego del panorama europeo. La fortuna amasada por los <strong>hermanos Giannakopoulos</strong>, procedente de la industria farmacéutica, no es sino el caldo de cultivo para extender su hegemónico dominio. Desde Dominique Wilkins,<strong> Byron Scott</strong> o Dino Radja, pasando por <strong>Siskauskas</strong>, Lakovic o Rebraca, hasta los actuales Spanoulis, Pekovic o Saras. Empero, no todo el monte es orégano, los ricos de Atenas también lloran.</p>
<p>La <strong>bipolaridad</strong> más extrema como forma de vida en el último lustro. Los títulos en los años impares, los fracasos en los pares. El sol y las estrellas, sin estaciones intermedias. Cualquiera lo firmaría, no así aquellos a los que solo les vale hacer gala de ostentación. Leves retoques en el armazón, cuando no es limpia general, el caso es mirar desde la atalaya al vecino del Pireo. En el <strong>2006</strong>, solo el mejor basket-average les hizo acceder a cuartos, donde cayeron ante TAU, si bien los nubarrones en forma de 0-3 – derrotas ante Cibona, Benetton y Efes – con que inició el Top-16 ya anunciaban tormenta. En la presente edición, <strong>Partizan</strong> ha alimentado su leyenda de bestia negra de PAO, la que se fraguó hace un par de años. Ni los refuerzos desde el Adriático pudieron acabar con el maleficio. Equilibrios en el alambre de Vujosevic, funambulista de postín. Maroussi – club menor de la periferia ateniense – se encargó del toque de gracia definitivo. <strong>Billy Keys</strong>, el ejecutor. Incontenible el americano en cada acometida al aro, en cada lance del juego, estremeciendo los cimientos del basket heleno. El Barcelona de Pascual hurgó en la herida, sin ceder un ápice en su paso firme hacia Paris.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.blansket.com/wp-content/uploads/2010/03/dimitris-diamantidis-panathinaikos-and-bo-mccalebb-partizan.jpg"><img class="size-full wp-image-13751    aligncenter" src="http://www.blansket.com/wp-content/uploads/2010/03/dimitris-diamantidis-panathinaikos-and-bo-mccalebb-partizan.jpg" alt="" width="497" height="435" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">Trébol  verde marchito</span></p>
<p><span style="color: #ff0000;"><br />
</span></p>
<p>Panathinaikos en los cuatro partidos que  han supuesto su “ocaso” ha promediado <strong>11 puntos menos</strong> que en la  Fase Regular. Problemas en ataque que la prensa griega achaca a una  rotación corta, teniendo en cuenta la profundidad de plantilla, y a la  falta de confianza de los suplentes. Sin embargo, ese <em>modus operandi</em> le ha dado siempre buenos réditos al bueno de Zeljko. Tal vez, los  factores sean de mayor calado y tengan que ver más con la<strong> interpretación del juego</strong> que con la gestión de recursos disponibles.  “Tenemos calidad, pero no suficiente para Euroliga”, no parece  defendible la argumentación del serbio, más si tenemos en cuenta los  inflados <strong>salarios</strong> de varias de sus estrellas, entre las mejores  pagadas de Europa: Diamantidis y Spanoulis (1.9 millones de euros),  Batiste (1.8 millones de euros), Pekovic (1.3 millones de euros), y  Haislip, por encima del millón a cambio de media temporada, cuando  ganaba poco más de 600000 euros en la NBA.</p>
<p>Los sistemas ofensivos  de Obradovic han pasado a pivotar casi en exclusiva sobre la <em>granítica</em> figura de <strong>Pekovic</strong>. Ha sido una transición un tanto drástica, ya  que hasta la llegada del pívot montenegrino el juego se basaba casi en  exclusiva en el corte de uno de los “pequeños”, tras bloqueos de  Batiste, con inversión final al lado débil para un triple liberado. Más  allá de lo expuesto, las soluciones tácticas de tipo colectivo han  brillado por su ausencia los últimos años, lo cual bien pudiera explicar  esa trayectoria de dientes de sierra.</p>
<p>Pekovic se muestra jugador  decisivo hasta que las <em>defensas de ayudas</em> entran en acción. Solo  así se puede explicar que en sendos partidos contra Maroussi y  Barcelona rondando la <strong>veintena de puntos</strong> antes del descanso  dejará de anotar en la reanudación. Entonces se produce el cortocircuito  en los engranajes verdes, sin que tenga un desatascador claro desde el  arco. Aquí deriva precisamente otra de las claves, el <strong>31% en triples</strong> en la fase decisiva del <em>top sixteen</em>. Pese al ingente gasto en  fichajes, se ha demostrado que no cuentan con especialistas desde la  larga distancia, lo cual se ve agudizado por una <strong>dirección</strong> en  pista <strong>deficitaria</strong>. Drew Nicholas y <strong>Vassilis Spanoulis</strong> son  paradigma de esta doble carencia. El de Larissa, en la línea de este  pasado verano con Kazlauskas, sigue sin convencer como base, ha  acumulado <strong>tres pérdidas de balón</strong> por partido, tantas como  asistencias, y lo que es más importante: la fluidez en la circulación se  resiente. Jasickevicius, sin minutos debido a las lesiones, no parece  imprescindible ya desde el curso pasado. <strong>Nick Calathes</strong>, base puro  reclutado de los Gators, ha visto reducida su presencia en pista a 8  minutos por partido, el mismo rol testimonial que en la selección,  cuando es un jugador muy aprovechable en los 2&#215;2.</p>
<p>La puntería de  los supuestos tiradores ha sido entre escasa y nula; así <strong>Nicholas</strong> maquilló su 40% desde el triple gracias al 6/6 ante Partizan en un  partido intrascendente, a lo que hay que añadir sus <strong>malas decisiones</strong> en finales de partido ante Barça y Maroussi, aparte de ser un jugador  que no posee la virtud de seleccionar bien sus tiros. El propio  Spanoulis ha firmado un decepcionante 20% desde el 6.25. <strong>Haislip</strong>,  1 de 8 en 4 partidos, tampoco ha sido nunca un seguro de vida en este  apartado, restando a su vez protagonismo a <strong>Fotsis</strong>, jugador que  confianza es letal. El ex madridista ha visto reducidos sus tiros a <strong>3  por partido</strong> en 21 minutos de juego, sin duda una de las claves.  Para la labor de intendencia en el perímetro, dos ex partisanos como  Kecman y Tepic han vivido a la sombra de <strong>Perperoglou</strong>. El griego  hace bien su trabajo, incluso ha progresado adecuadamente este año, si  bien sus prestaciones quedan lejos de las que en teoría ofrecen los  otros dos. Está claro que Tepic, aparte de trabajo, mejoraría con mucho  los mejores números en ataque de Stratos, que en <strong>19 minutos de media</strong> no ha pasado nunca de los 5 puntos anotados o de los 4 rebotes  capturados. Ahora bien, el talento de <strong>Milenko Tepic</strong> necesita de  balón para expresarse, algo que jugando al lado de Spanoulis o Nicholas  es imposible. Clásico fichaje que se hace pensando más en arrebatárselo  al rival que en darle un uso propio.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.blansket.com/wp-content/uploads/2010/03/zeljko-obradovic-best-coach-panathinaikos.jpg"><img class="size-full wp-image-13752  aligncenter" src="http://www.blansket.com/wp-content/uploads/2010/03/zeljko-obradovic-best-coach-panathinaikos.jpg" alt="" width="414" height="276" /></a></p>
<p>Así las cosas, nos queda la determinación de <strong>Diamantidis y Batiste</strong> como la base, cuerpo y cúspide de una pirámide tan gruesa en lo estético como hueca por dentro. La <span style="color: #0000ff;"><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=O6HuZFHfJ04&amp;feature=player_embedded">afición</a></span></span> (ver video) se ha posicionado de manera ferviente al lado de Zeljko. ¿Fin de un ciclo? ¿El crepúsculo de los Dioses?</p>
<p><strong>Fotos:</strong> euroleague.net</p>
<p style="text-align: right;">Ritxi G. Pimentel</p>
<p style="text-align: right;">blansket</p>
<p style="text-align: right;">
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		<title>El futuro de Sergio Rodriguez.</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 13:42:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[Probablemente el tema más interesante y que más discusiones está trayendo es el análisis de la nueva situación de Sergio Rodriguez después de su traspaso a los NYK.
Todos coincidimos en que Sergio ha llegado al lugar con el entrenador ideal para poder exprimir al máximo sus habilidades. Pero además, está en los Knicks, el equipo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Probablemente el tema más interesante y que más discusiones está trayendo es el análisis de la nueva situación de Sergio Rodriguez después de su traspaso a los NYK.</p>
<p>Todos coincidimos en que Sergio ha llegado al lugar con el entrenador ideal para poder exprimir al máximo sus habilidades. Pero además, está en los Knicks, el equipo de la capital del mundo y una de las franquicias más míticas de la NBA (a pesar de tener sólo 2 anillos). Por tanto Sergio se encuentra en la oportunidad de su vida.</p>
<p>Y el jugador lo sabe. En los tres partidos que lleva jugados en los Knicks se le nota ilusionado, mentalizado y extra motivado para darlo todo. A pesar de que de los tres partidos ha tenido suerte dispar (el 1º fue bueno para ser el primero, el 2º pésimo y el 3º excelente), hay una cosa que no se le había visto antes: actitud.</p>
<p>Se le ve luchar por cada balón, intenso, con manos muy rápidas y con agresividad en defensa. Esto nunca se le había visto antes, e incluso en el pésimo 2º partido, se fue a 8 robos gracias a esa actitud. Ante los Celtics le tocó defender a Ray Allen, el cual se encuentra en excelente estado de forma, y aunque éste se fuera a los 24 pts. su actitud en la defensa fue buena y la actuación de Allen fue fruto más de su acierto y calidad, que por una mala defensa de Sergio. Ahora sí podemos decir que Sergio lo está dando todo.</p>
<p>El año pasado, tuvo oportunidad de jugar varios partidos de titular con Portland, pero entre lo encorsetado que le tenía McMillan y la poca ilusión que le quedaba, el jugador desaprovechó la oportunidad de reivindicarse.</p>
<p>Pero no todo es de color de rosa. A pesar de lo buenos porcentajes contra los Celtics en el tiro, en mi opinión, el tiro de Sergio sigue sin ser consistente. Espero que en los partidos que restan me demuestre lo contrario, pero no lo tengo nada claro.</p>
<p>Pienso que la mecánica de Sergio tiene algunos fallos que se pueden mejorar. Ayer, me fijé al lanzar los tiros libres en su mecánica, y no me ofreció confianza. Un 73 % en su carrera me parece mejorable. Si este verano pudiera entrenar con el tal Hoppla (o como se llame), el entrenador de tiro más valorado en la NBA, estoy seguro que podría mejorar no solo el tiro libre, si no los tiros en general.</p>
<p>Otra cosa que creo que es fácilmente mejorable en Sergio, ya que son pequeños detalles en los que falla, son la penetraciones. Sergio tiene el dribbling y la velocidad para penetrar fácilmente, pero le falla la definición. En cuanto hay una pequeña ayuda ya no es capaz de resolverla.</p>
<p>Todo esto, más las muchas virtudes del Canario, nos hace pensar a muchos que tiene sitio en la NBA. Eso sí, habrá que ver qué sitio. Probablemente nunca llegue a ser el base titular en un equipo aspirante, pero con confianza y mejorando año a año cosas como las que he mencionado, creo que puede ser un base suplente de lujo en un equipo grande, o un base titular en un equipo pequeño.</p>
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		<title>Delfino y Rodriguez, cuando el talento se hace esperar</title>
		<link>http://www.blansket.com/delfino-y-rodriguez-cuando-el-talento-se-hace-esperar/</link>
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		<pubDate>Sun, 24 Jan 2010 14:19:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Don Gatox</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>
		<category><![CDATA[NBA]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay caminos similares, sólo similares, porque al fin de cuentas, no hay dos personas iguales. Sin embargo, a veces nos sirve para intentar deducir por experiencias ajenas que es lo puede ayudar a uno.
Carlos Delfino y Sergio Rodríguez son dos jugadores de un gran talento. Durante años me he cansado de decir que el argentino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay caminos similares, sólo similares, porque al fin de cuentas, no hay dos personas iguales. Sin embargo, a veces nos sirve para intentar deducir por experiencias ajenas que es lo puede ayudar a uno.</p>
<p>Carlos Delfino y Sergio Rodríguez son dos jugadores de un gran talento. Durante años me he cansado de decir que el argentino es el jugador más talentoso de la generación dorada albiceleste. Sin embargo ha vivido siempre a la sombra de Ginobili. ¿La diferencia entre ambos? Ginobili es un ganador nato, capaz de hacer cualquier cosa por ganar y con un carisma que arrastra a compañeros y pone de pie a la grada. Delfino es (o era) un jugador vago, se lo veía jugar y parecía que lo hacía por compromiso. Su profesión es la de jugador de baloncesto y se limitaba a jugar para ganar un sueldo. Siempre parecía apático y así paso sus postrados tres años en Detroit donde apenas jugaba más de 10 minutos para aportar 4 puntos.<br />
Vino el traspaso a Toronto y allí comenzó a demostrar su valía, comenzó a tener un juego más agresivo. Posiblemente se debía a jugar con la selección torneos donde estaban ausentes la mayoría y junto a Scola lideraba ese equipo. Le daba confianza y motivación. Se probaba a sí mismo lo que puede jugar a la vez que disfrutaba las mieles de ser líder de un equipo. En los Raptors promedió 9 puntos en 23 minutos. Aceptable.</p>
<p>Fue el curso pasado donde tomó la decisión que cambiaría su carrera. Emigró rumbo a Rusia a cambio de 30 millones de dólares por tres temporadas. Sueldo de estrella NBA. Sin embargo la experiencia no fue del todo agradable. Problemas de lesiones, problemas de adaptación al país, problemas para cobrar, problemas estructurales del equipo, problemas, problemas, problemas. Delfino descubrió la tan hecha frase: El dinero no hace a la felicidad. Carlos no era feliz. Y como casi siempre, uno descubre lo preciado al perderlo. Y se reconoció que la NBA era su lugar feliz. En una sabia decisión, resigno seis millones por temporada, dejando el Khimki por los Bucks de Milwaukee. Pero la experiencia lo hizo más sabio. En el juego y en la vida.</p>
<p>De regreso a la NBA, aún recuperándose de una lesión en el hombro, el Lancha fue feliz otra vez y sin prisas ni apuros, fue readaptándose al ritmo del juego americano. Un Michael Redd lesionado le permitía tener minutos. Sin embargo, al regresar el excelso lanzador zurdo, fue relegado al banquillo y sus minutos cayeron. No desesperó. No protestó. No lloró. Sólo siguió trabajando, consciente de que la NBA es un sueño real. Una nueva lesión lo regreso a la titularidad donde está viviendo el mejor momento de su carrera. En los últimos cinco partidos está promediando 18,8 puntos, 8,2 rebotes, 3,4 asistencias y 2 robos. Por fin está demostrando lo que vale. Por fin está feliz y en el lugar donde debe. Por fin me siento feliz de ver que puede dar, lo que su potencial siempre dijo que podía.</p>
<p>Por el otro lado, en el camino paralelo que trazamos, está Sergio Rodríguez. La eterna promesa española. Un jugador cuyo talento esta fuera de cualquier cuestionamiento. Comenzó la temporada con un traspaso a un equipo donde no hay bases estrellas (Evans es más escolta que base, Urdrih no es ninguna maravilla). Todo invitaba al optimismo. Se dejaría de cargar contra la ineptitud (que se ha probado con creces que no es tal) de MacMillan y por fin Sergio mostraría su talento. En el olvido quedaría sus tres temporadas donde promediaba apenas 13 minutos, para aportar menos de 4 puntos y 3 asistencias. Ya no escucharíamos más los debates mediáticos de “Sergio estalla contra MacMillan”. El debate de los foros sobre el regreso de Sergio a Europa se terminaría.</p>
<p>Sin embargo, 33 partidos después, todo sigue igual. Sus minutos son menos que la temporada pasada. Sigue sin pisar pista algunos partidos, sigue mostrando talento a cuentagotas y sigo leyendo titulares del tipo “Sergio carga contra su entrenador”.<br />
Sus números mejoraron. Sí. Sobretodo en anotación y sus porcentajes mejoraron. Pero sigue siendo del fondo del banquillo. ¿Es entendible su frustración si se pasa los veranos entrenando como un loco? Suponemos que si. Pero la cuestión es que sigue sin cambiar de actitud. Sigue si darse cuenta que esta en un lugar privilegiado. Y mientras Delfino lo descubría y renacía con su selección, Rodríguez ni siquiera es convocado para la roja. Es decir: Macmillan es un burro. Whestphal un inoperante. Pepu Hernandez inservible. Scariolo un inútil. Todo el planeta. Todo el mundo, está en contra de Sergio y nadie es capaz de ver lo bueno que es.</p>
<p>A pesar de no jugar, sus entrenadores siempre destacan su talento. Por eso comencé hablando de él diciendo que está fuera de duda. Mis dudas radican en su actitud. Porque un entrenador se puede equivocar. Cuatro no. Es probable que el canario necesite algo similar a Delfino. Regresar a la ACB una temporada, consolidar minutos, regresar a la selección, valorar lo que tiene y aprender de los demás (nos cansamos de decir que no defiende y año tras año no mejora nada). El talento está, llego el momento de amueblar la cabeza y crecer como persona. Ya no tiene 19 años. Hoy es un chaval de casi 24. Es hora de madurar. Es hora de ser el jugador que puede ser. Aún no es tarde. Y todos queremos alegrarnos, de que por fin, se convierta en lo que se espera de él.</p>
<p>El talento no es todo. Hay que acompañarlo de madurez y actitud. Porque el jugador además es persona y para llegar al máximo, hay que crecer ambos, el jugador y la persona.</p>
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		<title>SPURS: ¿Del todo a la nada?</title>
		<link>http://www.blansket.com/spurs-%c2%bfdel-todo-a-la-nada/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 18:36:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1999 los San Antonio Spurs comenzaron a escribir su leyenda al conseguir el primer anillo de su historia. En 30 años no se había ganado nada, y fue una forma de abrir la lata ya que en 2003, 2005 y 2007 también alzaron el mayor galardón de la NBA, convirtiéndose en el equipo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1999 los San Antonio Spurs comenzaron a escribir su leyenda al conseguir el primer anillo de su historia. En 30 años no se había ganado nada, y fue una forma de abrir la lata ya que en 2003, 2005 y 2007 también alzaron el mayor galardón de la NBA, convirtiéndose en el equipo más laureado de la última década, al igual que en otra época lo fueron Lakers o Bulls. Con Greg Popovich al mando desde 1996, el entrenador impregnó al equipo de la mentalidad de defender al 120%, además de convencer a sus jugadores de que debían basarse en un juego sólido, lento, duro y sin florituras, un estilo parecido a los “bad boys” de los 90. El que fuera asistente del equipo antes que entrenador principal , quizás influenciado por su origen serbio, tenía clara la máxima de que se debía ganar desde la defensa, algo a lo que estamos más acostumbrados en Europa que en la NBA, donde muchos equipos practican el sistema, o mejor dicho el antisistema de correr mucho, tirar lo máximo y descansar en defensa. Según él, para ganar se debía arriesgar lo menos posible. Muchos le tacharon de jugar un baloncesto aburrido, muy distante de lo que gusta en el deporte americano , aunque la efectividad de sus tácticas era su mejor coartada.</p>
<p>Sin duda, otro factor igual o más importante para el rotundo éxito de los tejanos fue Tim Duncan. El de las Islas Vírgenes llegó al equipo como flamante número uno del draft de 1997. Él sólo cambió la historia de franquicia. En su segundo año ganó el anillo, compartiendo pintura con un David Robinson que nunca fue capaz él sólo de dar a San Antonio el preciado título, al igual que le ocurrió a George Gervin. “Las torres gemelas” se convirtieron en una de las parejas más imponentes de pívots de la historia. Suponían un muro infranqueable para los ataques rivales que sólo unos pocos lograron derribar. Uno de ellos fue Pau Gasol. Difícil olvidar la jugada en la que un imberbe Pau vuela por encima de los dos pívots para clavar el mate y sacar la falta personal, en una de sus mejores jugadas de su carrera, y que quedará para el recuerdo, como ya avisó Antoni Daimiel en aquella retransmisión junto al gran Andrés Montes. En 2003, y con Parker y Ginobili ya enrolados en el equipo, David Robinson se retira de la mejor manera posible tras ganar su segundo anillo.</p>
<p>Sin embargo, el éxito de los tejanos no acabó ahí. Con Duncan como líder absoluto, y con dos jugadores nacidos fuera Estados Unidos como escuderos de lujo, San Antonio continuó haciendo historia, y de paso adiestró a la NBA con la idea de que la mejor manera para ganar comienza protegiendo con fiereza tu propio aro. Además, un “perro de presa” llamado Bruce Bowen se tomaba al pie de la letra las instrucciones de su entrenador al aplicarse en defensa al borde de la ilegalidad, o más bien rebasándola, como denunciaban varios de su rivales. Quizás antideportivo, quizás antiestético, y sobre todo poco ejemplar, lo cierto es que ese arquetipo de jugador siempre es pieza importante en cualquier equipo que se precie.</p>
<p>Con todos estos componentes funcionando como una máquina perfecta, los Spurs se sentían invencibles. Dependían de ellos mismos y los rivales, desconsolados, advertían que la única manera de que se mostraran vulnerables era sufriendo problemas internos, es decir, que ellos se convirtieran en su propio enemigo. Aquí, de nuevo sale a la palestra el nombre de Tim Duncan. El vestuario no dudó en elegirle capitán por su profesionalidad, y Popovich lo agradeció infinitamente. El ala-pívot ejercía de segundo entrenador. Si las aguas bajaban turbias, él las frenaba, si había algún problema deportivo, él ejercía de mediador entre los jugadores y el entrenador. Por si esto fuera poco, a pesar de su indudable calidad, llegaba el primero a entrenar y se iba el último, por lo que los nuevos, percibiendo su actitud a pesar uno de los mejores, no tenían otro remedio que seguir sus pasos. Como un coro en perfecta armonía, los Spurs lograron los títulos de 2005 y 2007.</p>
<p><strong><span style="color: #3366ff">¿FIN A UNA ERA GLORIOSA?</span></strong></p>
<p>25 victorias y quince derrotas a estas alturas de la temporada 2010 no es una marca tan aciaga a sabiendas de que este plantel siempre adquiere su mejor nivel en la segunda parte de la temporada. Sin embargo, las sensaciones que trasmite el equipo ya no son las ideales. En 2008 fueron derrotados en la final de la conferencia a manos de los Lakers de Gasol, y el año pasado mostraron su cada vez más eminente flaqueza al ser derrotados en primera ronda por los Dallas Mavericks por un estrepitoso 4-1, en lo que pareció el comienzo del declive. La solución parecía clara. El ‘big-three’ ya no era tan decisivo como antaño en concordancia con el paso de los años. Los dueños de la franquicia percibieron la necesidad de aumentar las piezas del puzle, y no dudaron. Richard Jefferson, un alero muy físico proveniente de Milwaukee Bucks, parecía la puntilla a un equipo que pedía a gritos un soplo de aire fresco, aunque sus 12 puntos y cuatro rebotes parecen insuficientes para originar un cambio radical. Sin embargo, aún más difícil resulta de comprender el panorama del equipo si nos atenemos al esfuerzo realizado por los dirigentes para que los nuevos secundarios den un digno descanso a las figuras.</p>
<p>Sin demasiado margen para refuerzos, el año pasado George Hill fue elegido en 27ª posición del draft. Sin ser una estrella, su rendimiento fue mayor de lo esperado como sustituto de Parker, con lo que los directivos tejanos demostraron su visión en estas lides. Poco más tarde llegó del conjunto de la capital un desterrado Roger Mason Jr , que causó sensación por sus tiros decisivos que valieron victorias, y que este año parece estancado. La rotación exterior se mostraba cubierta, pero seguía faltando (desde que Robinson se retiró) un socio de Duncan en la pintura, alguien que librara al genio de tanto trabajo sucio y acotara sus minutos en cancha acorde a la permisividad de sus rodillas. Bonner es un gran tirador pero no una solución al ser demasiado reacio a acercarse al aro.<br />
Sin dudarlo, el conjunto de la división suroeste apostó por la línea interior. McDyess llegó para dar minutos de descanso al 21 pero sus 35 años le limitan a 5 puntos y 5 rebotes por noche, con lo que no se ha erigido en una solución. Mientras, otro refuerzo, Theo Ratliff, ya no intimida como antes, y el francés Ian Mahinmi es un claro prototipo de jugador con mucho físico y pocos fundamentos, lo cual no le vale a Popovich. Sin embargo, no todas las nubes se han vuelto negras. La franquicia fundada en 1967 volvió a dar en el clavo en el draft de este año. En la posición 37º optaron por Dejuan Blair, al que ya se le conoce como el mayor robo de este año en el sorteo, y que cayó hasta posiciones tan lejanas por la inseguridad de los general managers debido a que no cuenta con ligamentos en las rodillas. El pívot de poco más de dos metros plantea el baloncesto como una batalla en cada jugada. Aprovecha al máximo sus 17 minutos por choque con 7 puntos y 6 rebotes, aunque sobre todo la intensidad en los dos aros es su mejor aval, y así lo demuestran sus cerca de 20 puntos y 20 rebotes en más de una ocasión. En el condado de Bexar se ha convertido en una de las esperanzas de cara al futuro.</p>
<p>Por tanto, con un banquillo acorde al nivel que se espera de ellos, la solución al manifiesto decaimiento sólo se explica por el paso de los años en su particular ‘big-three’. Quizás el caso más notorio sea el de Manu Ginobili. A sus 32 años, ya no parece alzarse como ese jugador desequilibrante capaz de cambiar la inercia de los partidos y su vez ser decisivo en la toma de decisiones fundamentales. Las lesiones, unido a su edad, y la noble determinación de querer ayudar a su país verano tras verano le han mermado considerablemente al ser un jugador dependiente de su físico. Otro caso realmente parecido es el de Tony Parker. A pesar de contar sólo con 27 años, los cinco veranos seguidos acudiendo a la llamada de la selección, unido a unos cien partidos de media por año en la NBA, han provocado que su cuerpo diga basta. Recientemente declaró que se sentía muy fatigado. Poco después fue a más solicitando una llamada de socorro al reconocer que no puede más con sus continuos dolores, aunque el entrenador no encuentra el momento idóneo para hacerle descansar. Por otro lado, Duncan ya está en los 33 y sufre molestias continuas en las rodillas. De todos modos, sus fundamentos y su tipo de juego le permiten firmar todas las noches 20 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones, liderando a su equipo, y evidenciando que es de esos jugadores que hasta los 38 nadie les puede retirar.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de que individualmente las cosas pueden ir mejor o peor, lo que trasmiten sobre el parqué no es lo mismo que antes. Popovich ya no tiene tan claro que con los nuevos jugadores el sistema que les hizo grandes es el adecuado. Sorprende ver que con la llegada de jugadores como Hill, Jefferson, Blair o Mason, los Spurs corran sobre la cancha, renunciando a sus principios. Además, la defensa no posee la intensidad de antaño. La marcha de Bowen se ha notado. La estrella exterior del equipo rival juega más cómoda que antes, cuando el alero amargaba a más de uno la noche. Quizás estos dos años sean un pequeño bache en su exitosa trayectoria, o por lo contrario, quizás este plantel ya vuelva nunca a ser el de antes ya que el paso de los años no perdona, y más al más altísimo nivel.</p>
<p>Reconstrucción es una palabra que suena demasiado fuerte en el AT&amp;T Center si nos atenemos a que los cambios llevan su tiempo, y que esta franquicia, que hace nada era la número uno, puede caer en la mediocridad como le ha ocurrido a otras. Lo que sí parece claro es que cada día se estrechan más los caminos hacia el anillo. No, no se trata de la trilogía de ficción de Tolkien, sino de la dura realidad que está viviendo un equipo acostumbrado a caviar, que quizás tenga que volver a tirar de comida rápida.</p>
<p><strong><span style="color: #3366ff">La jugada de PAU</span></strong></p>
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		<title>RADIVOJ KORAC: El jugador que dio nombre a la Copa</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 22:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al igual que otros grandes del baloncesto como Fernando Martín o Drazen Petrovic, Radivoj Korac pereció en un fatídico accidente de coche, aunque su recuerdo no ha quedado tan vivo como el de otros en la retina de los aficionados al baloncesto. Su muerte supuso una gran pérdida para el mundo del baloncesto, y especialmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al igual que otros grandes del baloncesto como Fernando Martín o Drazen Petrovic, Radivoj Korac pereció en un fatídico accidente de coche, aunque su recuerdo no ha quedado tan vivo como el de otros en la retina de los aficionados al baloncesto. Su muerte supuso una gran pérdida para el mundo del baloncesto, y especialmente para su país natal,  Yugoslavia, donde era considerado un auténtico héroe. La conmoción en el país balcánico llegó hasta el punto de mantener tres días de luto oficial, y posteriormente fue enterrado en el área de personalidades importantes en el cementerio de Belgrado.</p>
<p>En 1971, dos años después del trágico suceso, Europa dio a luz una competición paralela a la Copa de Europa, al igual que la Copa de la UEFA en fútbol, que fue denominado la <strong>Copa Korac</strong>, en honor a este genio del baloncesto europeo. Dicho torneo dejó de celebrarse en la temporada 2001-2002, lo que provocó que la Federación Yugoslava adoptara su nombre para su campeonato copero. Así se continuó rindiendo tributo a este jugador, que quizás el no entrar en el universo NBA provocó que su aureola quedara difuminada por jugadores inferiores a él, pero más reconocidos por el respetable.</p>
<p>Al igual que sucede en tantas historias personalidades que sobresalieron notablemente en una faceta, lo que les hizo grandes llegó de una manera casual.  Esa suerte que habla de estar en el sitio adecuado en el momento justo hizo que toda su historia cambiara, otorgando un mayor romanticismo a la hora de recordar su legado.  Este fue también el caso de Korac.</p>
<p>Desde la niñez, el joven ‘Zucko’ era un atleta impresionante, superior a la gente de su edad. Practicaba balonmano, fútbol, baloncesto y atletismo. A los 16 años la República Democrática Federal de Yugoslavia reclama a Radivoj para cumplir el  servicio militar. Por azar del destino, lo que parecía una barrera a su progresión en lo deportivo, se convirtió casualmente en una vía rápida para alcanzar la gloria a este nivel.  En el ejército, viendo su capacidad, se decidió que lo mejor era potenciar al chaval en atletismo, especialmente en salto de altura, donde llegó a saltar la marca de 1’99m. Uno de esos días de entrenamiento en la fría Yugoslavia, ante la intensa nevada, su entrenador decidió que se ejercitara bajo techo con el equipo de baloncesto de Belgrado. Aquel día se acabó su carrera como atleta.</p>
<p>El entrenador de aquel OKK de Belgrado Boris Stankovic, que posteriormente ejerció como secretario general de la FIBA desde 1976 hasta 2002, asistió perplejo a la demostración de superioridad de aquel joven de 16 años, que dejó en evidencia a jugadores profesionales, anotando incesantemente. Stankovic, aún incrédulo ante lo que había visto, no dudó en incorporarle al equipo, no sin antes remover mar y tierra para que el gobierno le privara de continuar con el obligado servicio militar. En su primer partido, a los 17, anotó 22 puntos. En su segunda temporada mostró de lo que era capaz siendo máximo anotador de la liga yugoslava, título que se adjudicó otros seis años más.</p>
<p>La supremacía del Estrella Roja ya no era tal tras su llegada al eterno rival.  Con él y con Stankovic, el OKK consiguió cuatro ligas y dos copas, aunque el ‘rubio’, como así se le conocía, maravilló a Europa en una de esas noches que obligan a editar los libros de historia. En enero de 1965, Korac consiguió la proeza de anotar ¡<strong>99 puntos</strong>! frente al Alvik de Estocolmo, un récord que quedará ahí para siempre, fronterizo respecto a los 100 puntos de Chamberlain esa misma década , la actuación más destacada jamás vista. Sin embargo, la repercusión de una proeza y otra fue muy diferente, y este hito en el viejo continente parece que se esfumó en el olvido, a pesar de la mayor brevedad de los encuentros europeos. Por si había alguna duda de su capacidad anotadora, el Real Madrid sufrió en sus carnes los 58 puntos que les endosó ese mismo año en semifinales.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://lukapp.files.wordpress.com/2008/11/radivoje-korac.jpg" alt="" width="267" height="159" /></p>
<p>‘Zucko’, conocido así por ser zurdo, poseía todas las cualidades que cualquier jugador desea para triunfar. En una época en la que los jugadores carecían de las cualidades físicas actuales, sus dotes atléticas eran superiores a las del resto, lo que se tradujo en una inusual polivalencia. Jugar con él era como hacerlo con seis. Por un lado,  actuaba como ala-pívot. Con 1’96, altura considerable para la época,  se desenvolvía bien cerca del aro, era rocoso, fuerte y podía defender a pívots más altos que él. Por otro lado, gozaba de características propias de jugadores exteriores. Era veloz, ágil, tenía muy buen tiro y en carrera se deshacía con facilidad de sus rivales.</p>
<p>A su vez, fue de los pocos privilegiados que pudo jactarse de obligar a cambiar las normas, algo que según dicen, sólo los más grandes son capaces de hacerlo. Su aportación a la normativa actual fue el mate. En una época en la que esta acción estaba prohibida, para un atleta como él no suponía ninguna dificultad colgarse del aro. Sin embargo, tras varias penalizaciones, decidieron lógicamente aceptarla como válida, lo que agradeció él en particular y el espectáculo en general. Su tiro libre también era cosecha propia. Patentó el lanzamiento al estilo ‘cuchara’. Antes de que lo hiciera Rick  Barry en la NBA, el ‘rubio’ ya lanzaba desde la altura del estómago con unos promedios cercanos al 90%.</p>
<p>Su repercusión en la selección yugoslava fue más allá., Korac consiguió cambiar la cara al combinado balcánico, trasformando a aquella mediocre selección en una potencia mundial. Encendió la mecha de una selección apagada, cuya hegemonía mundial perduró en el tiempo posteriormente con otras grandes figuras, que retomaron el testigo de aquel atleta sobre las canchas. Conocido por ello como ‘la primera leyenda’, llevó a su país, entrenado por Nikolic, a la consecución de seis medallas, un bronce y cinco platas tras 157 partidos. Su incuestionable grandeza sólo fue discutida por su poco protagonismo en las finales que jugó, razón de peso por la cual siempre se le resistió el metal más valioso, aunque siempre reconoció sentirse muy orgulloso de haberse colgado cinco platas.</p>
<p>Tras varios años en Bélgica y en Italia, donde siguió maravillando a Europa, sufrió aquel fatídico accidente, con sólo 31 años y con cuerda para rato. Tal fue su repercusión sobre el parqué, que incluso en Estados Unidos, muy dados a menospreciar el baloncesto fuera de sus fronteras, se escribió sobre él. El New York Post le dedicó unas líneas en las que se  le conocía como ‘el Jerry West comunista’. Los reconocimientos  en su honor nunca se han detenido. En 2007 fue incluido junto a otros ocho jugadores en el Salón de la Fama de la FIBA y un año más tarde se le nombró como uno de los mayores colaboradores de la historia de la Euroliga. Merecido reconocimiento a uno de los más grandes más olvidados, que ostenta el premio de ser el  jugador más eficiente de la historia del baloncesto.</p>
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		<title>¿Qué ha ocurrido en Phoenix?</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 17:45:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nadie daba un duro por ellos pero están demostrando ser uno de los grandes conjuntos de la Nba esta temporada. Su récord actual no se sitúa entre los tres mejores aunque durante varias jornadas lideraron el campeonato. Sin embargo, lo que parecía un año sin demasiadas pretensiones, se está convirtiendo en un sueño gracias al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nadie daba un duro por ellos pero están demostrando ser uno de los grandes conjuntos de la Nba esta temporada. Su récord actual no se sitúa entre los tres mejores aunque durante varias jornadas lideraron el campeonato. Sin embargo, lo que parecía un año sin demasiadas pretensiones, se está convirtiendo en un sueño gracias al cual los Suns han provocado que vuelva a lucir el sol en Arizona.</p>
<p>Partiendo de la premisa de que en un intento de reconstrucción forzada, el equipo se había desecho de jugadores como Marion, Shaquille O’neal, Boris Diaw, Raja Bell y Matt Barnes  para traer sólo a Jason Richardson y a Channing Frye, el panorama no parecía demasiado prometedor a priori. En Phoenix ya se hablaba de otro año perdido en concordancia con los 35 años de Nash, aunque todo ha cambiado con la llegada del nuevo entrenador Alvin Gentry, quien ha dado con la tecla deseada. A un conjunto anotador por excelencia, que se basa en un perfecto run-gun comandado por un experto general, sólo le faltaba aplicarse en defensa para ser poderoso y eso es lo que ha conseguido Gentry.  Los Suns son los más firmes candidatos a dar guerra a los Lakers en la conferencia oeste y los aficionados al baloncesto nos congratulamos de que un equipo estéticamente perfecto sea efectivo a la par.</p>
<p>En primer lugar, para hablar del rumbo de Phoenix debemos empezar por Steve Nash. El canadiense vive una segunda juventud. Diría que los de Arizona dependen de un jugador más que ningún otro equipo de la liga, incluso que los Cavs de Lebron. Lo farragoso de su proveniencia, nacido en Sudáfrica, nacionalizado canadiense y residente en EEUU,  es equitativamente contrario a su claridad y simpleza en la cancha. La diferencia con el resto de los jugadores no está en sus piernas sino en su cabeza. Piensa más rápido que el resto y eso provoca que siempre elija las mejores decisiones. Es un líder natural, aunque nunca dice una palabra más alta que otra, a pesar de que sus compañeros muchas veces no están a la altura. Personalmente me recuerda mucho a Stockton, aunque quizás la diferencia pueda estar en que nunca ha tenido un Karl Malone a su lado para beneficio de su apartado estadístico. Por tantas cosas, la NBA le eligió MVP de la liga tanto en 2005 como en 2006, decidiendo apostar por un jugador que antepone lo colectivo antes que por estrellas individualistas. Sin duda, su conocimiento de todos los aspectos del juego le convierte en un entrenador en la cancha, que hace que Phoenix navegue en el rumbo correcto.</p>
<p>A su vez, Amare Stoudemire es el mejor socio del canadiense, aunque su repercusión en el equipo está siendo más sonora que otros años, beneficiado en gran medida de la llegada de Channing Frye. Frye, denostado en Portland, se está destapando como un gran tirador. En Oregon, a McMillan sólo le servía para los minutos de la basura, obcecado al igual que con Sergio Rodríguez de que unos jugadores le valen y a otros no los quiere ni ver, lo que provoca que se esté ganando la vitola de entrenador cuadriculado.</p>
<p>Sin embargo, Frye ha vuelto a sentirse jugador y es un complemento ideal para este equipo. Es el que más anota de tres con un gran porcentaje (44%), consiguiendo 12 puntos por encuentro, a lo que suma seis rebotes, aunque su repercusión va más allá de sus números. Su juego, básicamente exterior, ha provocado que el ataque de los Suns sea más abierto con cuatro jugadores exteriores y un solo pívot nato, lo que genera más espacios para Nash, para Richardson y especialmente para Stoudamire.</p>
<p>El de Florida siente mayor libertad que otras temporadas. El compartir pintura con O’neal o con Marion le restaba espacio vital para poder desarrollar su juego. Ahora que ya no están sabe que nadie le va a quitar ni sitio ni protagonismo en la pintura, lo que ha generado que su liderazgo dé un salto cualitativo. Con Frye lejos del aro, sabe que ya sólo es suya la responsabilidad de anotar desde debajo de la canasta y aunque sus estadísticas no son superiores a otros años (20 pts, 7 rebotes), las sensaciones que transmite y su aportación al equipo es superior, en parte por su buena conexión con Nash.</p>
<p>Otra de las piezas importantes es Jason Richardson. Es el anotador exterior que todo equipo grande necesita. Es capaz de tirar desde lejos, de penetrar a canasta y de protagonizar jugadas espectaculares gracias a su salto. Llegó a Phoenix a mitad de la temporada pasada, aunque su repercusión en el equipo está siendo mayor este año. Parece que en Arizona ha encontrado un lugar para triunfar tras su paso por Golden State y por Charlotte. Hablando de perímetro no nos podemos olvidar tampoco de la aportación de Grant Hill, que a sus 37 años sigue demostrando que sus piernas no han seguido la evolución que marca el tiempo. Ejerce de veterano pero juega con la ganas de un recién llegado. Puede ser un factor muy importante cuando los Suns lleguen a compromisos más trascendentales.</p>
<p>A todo este engranaje, debemos sumar la aportación desde el banquillo del incombustible Barbosa, la buena mano de Dudley, las ganas de Dragic y la intensidad de los pívots Almundson y Robin Lopez. Con todo esto, los Suns han conseguido de la mano de Gentry no perder ese estilo característico de correr hasta el infinito que marcó Mike D’Antoni. Lo más sorprendente tras  esta idea de baloncesto a priori enmarañada y sin normas, es que hay un guión perfectamente marcado y actores principales y secundarios, que logran continuamente sacar provecho de una confusión que ellos manejan a su antojo.</p>
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		<title>El enigma del 4&#8242;60</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 14:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuatro metros y sesenta centímetros entre el aro y el jugador. Todo se detiene y el tirador se dispone a lanzar sin defensa, sólo él consigo mismo. Tras la dura batalla sin tregua, llega el turno de parar, pensar y ejecutar, aunque quizás lo segundo puede ser fuente de problemas en un juego en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuatro metros y sesenta centímetros entre el aro y el jugador. Todo se detiene y el tirador se dispone a lanzar sin defensa, sólo él consigo mismo. Tras la dura batalla sin tregua, llega el turno de parar, pensar y ejecutar, aunque quizás lo segundo puede ser fuente de problemas en un juego en el que el instinto prima notoriamente. Los focos te alumbran, la cámara se centra en ti y el respetable te observa. Puede ocurrir en otras fases del choque, aunque sólo aquí reparas en ello y esto te puede ocasionar la pérdida de concentración, por no hablar de la ansiedad que conlleva pensar en la importancia de cara al transcurso del choque, especialmente, en finales de partido.</p>
<p>Por ello, se antoja primordial mantener alejada la mente respecto a pensamientos que te pueden causar una mayor presión que la de jugar para ganar, y es lo que comúnmente se conoce como tener la cabeza fría, algo que no siempre es una tarea tan sencilla como puede parecer de antemano, y que es fundamental en el TIRO LIBRE. Para muchos, un mero trámite que solventan sin apuros, para otros, una fuente inagotable de problemas, que quizás, no logren superar nunca.</p>
<p>Sin duda, es manifiesto situarlo como el momento más psicológico que puede conllevar un partido de baloncesto, aunque como en tantas otras facetas, la constancia es la base para la mejora de esta modalidad. Tras analizar el tiro libre, los expertos coinciden en que casi el 100% de los jugadores puede llegar a mejorar este lanzamiento, basándose en un entrenamiento técnico y constante unido a unas pautas bastante simples a nivel mental, en las que prima la concentración. A su vez, esquivar ciertos defectos como la colocación del brazo o de los pies, o la aplicación del mismo ritual antes de soltar el balón, pueden lograr que se convierta en una rutina fácil de ejecutar. Sin embargo, en ocasiones asistimos a ciertos casos en los que a pesar de muchas horas de entrenamiento, el margen de mejora es mínimo, como ocurre con Shaquille O’neal.</p>
<p>El actual pívot de los Cleveland Cavaliers siente una irrefutable pesadumbre cuando mira hacia atrás. A pesar de verse en el octavo puesto de los máximos anotadores, uno de los pívots más dominantes de la historia se echa las manos a la cabeza, pensando qué lugar le correspondería en caso de haber sido un decente lanzador. Su 55% de porcentaje aproximado durante sus 18 años de carrera le ha acarreado errar la friolera de más de 5000 tiros libres. Por realizar una odiosa comparación, si Nash continuara con su magnífica racha, necesitaría unos 17000 partidos para igualar sus terribles medias, aunque viendo lanzar a uno y a otro da la sensación de que el pívot, más que lanzar, se quita el balón de encima, como deseoso de que aquel suplicio termine cuanto antes . En su defensa, siempre ha alegado que sus manos son muy grandes para un balón tan pequeño, buena coartada si no fuera porque esta teoría se desvanece pensando en Nowitzki, Gasol o Bargnani, por citar jugadores actuales.</p>
<p style="text-align: center"><em><img class="aligncenter" src="http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundodeporte/imagenes/2008/02/06/1202291873_0.jpg" alt="" width="264" height="178" /></em></p>
<p><em>“Sólo de pensarlo me siento mal, haber fallado 5000 tiros libres, de haber anotado la mitad de ellos, ahora probablemente sería ya el número tres en la lista de todos los tiempos</em>”. Exageradas palabras tras comprobar que le restan aún 5500 tantos para superar al gran Michael Jordan aunque, con aproximadamente 27800 puntos, de haber metido 3700 de esos 5000 tiros, sería el cuarto máximo anotador, por delante de Wilt Chamberlain, que casualmente ostenta el récord absoluto de tiros libres fallados y que a continuación analizaremos.</p>
<p>Hacia los años 60, la NBA se rendía ante el mayor dominador nunca visto hasta entonces en una cancha de baloncesto. Durante esa década, Chamberlain se erigió en el amo y señor de la pintura en EEUU, un jugador imparable, capaz de promediar en una temporada 50 puntos y 25 rebotes. En un encuentro para el recuerdo, consiguió la irrepetible cifra de 100 puntos en una noche en la que el pívot consiguió dos récords desde la línea de 4’60. Sus 36 libres intentados y 28 intentados son dos marcas no igualadas, aunque contrariamente a lo que dicta esta estadística, conserva, seguramente para la eternidad, el récord de tiros libres errados, con nada más y nada menos que 5800 a lo largo de su carrera. Debido a su dominio, defenderle a base de  faltas eran el pan de cada día y es que sólo Karl Malone ha acudido más que él a la línea. Psicológico o no, sorprende apreciar por otro lado que ha sido, al igual que O’neal, uno de los mejores en tiros de campo, por lo que sólo él puede saber si fue incapacidad o indolencia.</p>
<p>Respecto a la común ejecución, lo ortodoxo habla de un lanzamiento con el brazo por encima de la cabeza y con los pies pegados al suelo, aunque no hay normas en la forma. Al referirnos, por ejemplo, al término ‘cuchara’, lo primero que nos viene a la mente es la forma que tiene un niño de tirar, especialmente si es la única manera de alcanzar el aro, mientras que no encajaría si lo asociamos a jugadores de un encumbrado nivel. Sin embargo, la excepción confirma la regla y en este caso nos lleva a Rick Barry, gran anotador de la década de los 70. Desde sus inicios, Barry no lanzaba como los demás. El balón, agarrado paralelamente por sus dos manos, no superaba el pecho antes de salir hacia canasta al más puro estilo ‘cuchara’. La ejecución chocaba con lo estético, incluso se asemejaba al ridículo, pero no por ello dejaba de ser efectivo. A lo largo de su carrera,  el de New Jersey alcanzó el 90% en tiros libres, llegando a coronarse con el premio al mejor lanzador de libres hasta en seis ocasiones en la NBA y otras tres en la ABA. Aquí en Europa, se recuerda otro caso, el de Radivoj Korac, jugador que dio nombre a la extinta competición, aunque dejaremos su caso para otra ocasión.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter" src="http://www.nba.com/media/bulls/barry_070605.jpg" alt="" width="218" height="188" /></p>
<p>Sin embargo, hablando de esta faceta, no se podía dejar pasar la ocasión de hablar de José Manuel Calderón. El mejor porcentaje en tiros libres a lo largo de una campaña está en manos de un español. La temporada pasada, el extremeño se coló en los libros de historia al conseguir un 98% de acierto desde la personal, por encima de expertos lanzadores, mientras se quedó a la orilla respecto al récord de tiros consecutivos, con 87, a sólo diez de la mejor marca. Durante el transcurso de la posible hazaña, Calderón reconoció que lo peor es darle excesiva importancia ya que entonces se convierte en una obsesión y entonces la muñeca temblará: “<em>Ha pasado y ya está, no voy anotando los tiros que meto, de hecho no sabía que no había fallado ninguno, estoy en otras cosas”. </em>A pesar de tener que ser buen lanzador de antemano, necesitas algo más y nadie mejor que él para explicar la clave de su acierto: <em>“Hay que machacarlo mucho y lo he hecho. Después, es una cuestión de confianza y por último lo mejor es no reparar en ello. Seguro que después de esto empiezo a fallar</em>”, reconocía el base.</p>
<p>Lo que también es cierto es que Calderón tomó clases que le ayudaron a encontrar el equilibrio y a colocar recto el brazo al lanzar . El asistente en ese momento de los Raptors, Dave Hopla, gurú del lanzamiento, fue su profesor después de haberlo sido de jugadores como Ray Allen, Kobe Bryant o Michael Jordan, por lo que parece que algo aprendió de un tipo que parece tener la llave maestra del lanzamiento en general, al ser considerado el mejor tirador del mundo ya que promedia regularmente dos fallos de cada cien tiros libres. Quizás sólo él tenga la respuesta al enigma de los 4’60.</p>
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		<title>DENNIS RODMAN: Un caso aparte</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 15:40:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Sus andanzas extradeportivas suscitaron más portadas que sus éxitos deportivos, a pesar de que sin duda, fue un jugador determinante en todos los equipos en los que jugó gracias a su juego eminentemente agresivo y alocado. Dennis Rodman fue un extraño caso de jugador de baloncesto, un jugador interior que con dos metros justos se convirtió en el mejor reboteador de la historia moderna de la NBA, algo ilógico en una liga donde abundan jugadores de siete pies, y un trabajador incansable en la posición de ala-pívot a pesar de que no tuvo una vida precisamente sana y estable. Precisamente, ese desequilibrio tanto dentro como fuera de la cancha, corroborado con frases como “me encanta el dolor del juego”, fue lo que le convirtió en un jugador diferente, capaz de de pelear cada balón como si fuera el último, aunque tuviera que sobrevolar al público para conseguirlo, y capaz de protagonizar tánganas con jugadores más grandes y más que él como Barkley, O’Neal, Ewing o Malone, con el que mantuvo duelos que rozaron la violencia.</p>
<p> </p>
<p>Como si de una premonición se tratara, el chico malo de la NBA de los 90 fue seleccionado en segunda ronda por los Detroit Pistons, los denominados “Bad Boys”, un equipo que a Rodman le venía como anillo al dedo ya que basaban su juego en la dureza llevada al extremo. Pocos podían imaginar que este chico fuera a llegar tan alto cuando a los 17 años medía tan sólo 1’75 y trabajaba en un supermercado de Dallas, aunque su crecimiento de 27 centímetros en un año le hizo replantearse su dedicación al baloncesto. Nunca fue ni de lejos un jugador técnico, aunque lo necesario para poner en práctica su juego: lucha, garra, agresividad y un punto de locura, ya lo llevaba dentro. Además, llamó notoriamente la atención de los aficionados, que asistían perplejos ante un tipo de jugador único que David Stern,  jefe de la NBA, temía, y que sus rivales odiaban. En su primer año pasó desapercibido en un equipo con grandes figuras como Isiah Thomas, Joe Dumars o Bill Laimbeer, aunque comenzó a adquirir popularidad tras  la gran defensa que realizó en un encuentro a la estrella del momento Larry Bird, lo que le hizo empezar a ser conocido como un auténtico perro de presa.</p>
<p> </p>
<p>Con el paso de los años en Detroit su carácter no cambió, pero sí su sobresaliente aportación al equipo, la cual fue determinante para que los “Bad Boys” consiguieran los títulos de 1989 y 1990. Individualmente, tanto en 1990 como en 1991, fue nombrado mejor defensor del año, aunque su auténtica especialidad eran los rebotes, llegando a promediar la increíble media de más de 18 por partido en 1992, llevándose así su primer galardón como máximo reboteador de la liga, título que también se adjudicaría los seis años siguientes, un logro que nadie ha conseguido igualar. Su inverosímil capacidad para rebotear, que le llevó a conseguir 34 capturas en un encuentro ese mismo año, era algo inexplicable para alguien de dos metros. Era cierto que tenía una capacidad atlética imponente, pero lo que le hacía diferente en ese apartado era su intuición, unido a su incesante pelea por cada balón, lo que desesperaba en muchas ocasiones a sus rivales, aunque el polémico ala-pívot lo veía así: “Estoy más hambriento que muchos, cada rebote es un reto personal” o “la única cosa que hago que los demás no es saltar tres o cuatro veces a por un rebote”.</p>
<p> </p>
<p>El año 1992, aparte de por sus logros, fue decisivo personalmente para “el gusano”, como así lo apodó su madre cuando este era pequeño, ya que tocó fondo debido a dos motivos: su mujer le abandonó llevándose con ella a la hija de ambos a Sacramento y su entrenador, Chuck Daly, al que él consideraba como un padre, abandonó los Pistons para enrolarse en los Nets del difunto Petrovic. En ese momento, Rodman cayó en una profunda depresión y a punto estuvo de suicidarse cuando le encontraron en su furgoneta en el parking del pabellón de los Pistons con una escopeta cargada. Tras descubrirle en aquella situación, él declaró que había matado al viejo Dennis para dejar salir al nuevo Dennis. A partir de entonces, los que le conocen admitieron que había cambiado radicalmente a mejor, aunque sin duda, su cordura quedaba en entredicho y es que sus problemas ya venían de lejos. Cuando era muy pequeño, su padre les dejó abandonados, y a los siete años tenía que recorrer los suburbios de Dallas para conseguir algo de dinero y es que él mismo declaró que “toda su infancia estuvo buscando una escapatoria”. Cuando la encontró de mayor, ya era un animal indomesticable.</p>
<p> </p>
<p>En 1993, el nuevo Dennis fue traspasado a los San Antonio Spurs. El ex de la Universidad de Oklahoma State aportó desde el primer día una gran dosis de energía a un plantel, que con su llegada mejoró significativamente, y ayudó así al líder de aquel equipo David Robinson a liberarse del juego sucio para centrase en anotar, pero a la vez, “el gusano” se encargó de demostrar que el viejo Dennis no había muerto del todo, ya fuera por falta de disciplina o por asuntos extradeportivos. Su sonado romance con Madonna, sus continuos cambios de color de pelo y frases como: “El 50% de la NBA es sexo, el otro 50% dinero” o “la NBA piensa que por que un equipo te pague ya eres propiedad de ese equipo las 24 horas del día” acabaron por colmar la paciencia de los directivos tejanos, que a pesar de su indudable aportación, acabaron traspasándolo a los Chicago Bulls en 1994, los cuales apostaron por él para dar equilibrio a un equipo dónde la calidad ya la ponían Pippen y Jordan, que regresaba tras su primera retirada.</p>
<p> </p>
<p>Su llegada a la ‘Ciudad del Viento’ no fue bien vista por parte de sus aficionados, que temían que “el gusano” pudiera descentrar a un equipo ya de por sí temible, aunque allí estaba el maestro Phil Jackson para controlar al impetuoso Rodman. Como si de un padre se tratara, el actual entrenador de los Lakers fue de los pocos que escuchó al jugador acerca de sus problemas y dudas, llegando a declarar que comprendía el comportamiento de Dennis debido a las constantes traiciones que había sufrido durante su vida y a su vez, le convenció de que debía sentirse una pieza importante en un equipo plagado de estrellas. A sus 33 años, este loco de los tatuajes y los piercings, que seguía en plena forma y con las mismas ganas de luchar que siempre, ayudó a conseguir tres anillos para los de Illinois, que se unieron a los dos que ya poseía, aunque a su vez, nunca descuidó su faceta de showman con sus cada vez más cambiantes peinados, lo que le convertía en muchas ocasiones en protagonista, por delante incluso del mejor jugador de todos los tiempos.</p>
<p> </p>
<p>Antes de retirarse, pasó sin pena ni gloria por Lakers, Mavericks y posteriormente por varios equipos de la liga mejicana, ya que su físico aún le permitía pelear por cada balón. Con cinco anillos en sus dedos y numerosos premios individuales, el showman de Dallas dejó el baloncesto aunque participó en varias peleas televisadas y en varias películas, de modo que continúo dando de comer a su insaciable afán de protagonismo. Su ‘modus vivendi’ siempre ha distado mucho del de un deportista de élite ya que para él nunca existieron normas, aunque a su vez, eso fue lo que le convertirse en un ganador nato, que se justificó de esta manera acerca de su impulsivo comportamiento sobre el parqué durante tantos años: “Simplemente intenté aportar cosas nuevas a un juego donde ya estaba todo visto”.  Un tipo excéntrico que ha vivido al límite que se podría clasificar como el yerno que toda suegra no quisiera tener, pero el jugador incansable con el que todo entrenador quisiera contar para su equipo.</p>
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		<title>De la gloria al infierno: MANUTE BOL</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 10:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sánchez-Harguindey Daniel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La primera vez que intentó un mate se partió la mitad de sus dientes. Tenía dieciocho años y no sabía jugar al baloncesto, sin embargo se encontraba en EEUU con una beca para comenzar su andadura baloncestística en la universidad. Con su altura: 2’31 metros, casi era una obligación dedicarse al mundo de la canasta, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La primera vez que intentó un mate se partió la mitad de sus dientes. Tenía dieciocho años y no sabía jugar al baloncesto, sin embargo se encontraba en EEUU con una beca para comenzar su andadura baloncestística en la universidad. Con su altura: 2’31 metros, casi era una obligación dedicarse al mundo de la canasta, aunque Manute Bol no pensó en ello hasta que un cazatalentos norteamericano viajó hasta su casa en una aldea perdida en Sudán, llamada Turalie, para convencer al gigante africano de que debía ser jugador profesional. Por aquel entonces, Manute era miembro destacado de una tribu llamada los Dinka, los cuales eran conocidos por dos razones. Primero, porque esa tribu eran grandes activistas de la guerrilla que durante muchos años luchó contra el ejército opresor sudanés, que causó miles de muertos en aquel país, y segundo, porque todos sus miembros destacaban por una altura fuera de la común. Sin ir más lejos, su madre y su hermana medían 2’10, mientras que su bisabuelo llegó a los 2’39.</p>
<p> </p>
<p>En cuánto aterrizó en el país de las oportunidades, Bol fue instruido duramente para convertirle, sino en una figura, en un jugador aprovechable. Tras un año en la Universidad de Connectitut, en la que promedió más de siete tapones por partido, le llegó el turno de la NBA. Fue seleccionado en el puesto 31 por los Washington Bullets donde coincidió con el jugador más bajo de la historia, Tyrone Bogues, con tan sólo 1’59. Era el jugador más alto jamás visto en una cancha y todas las miradas se centraron en él, causando un gran impacto allí donde fuera. Su llegada supuso ese toque exótico que la NBA anhelaba por aquella época, en la que se tanteaba el mercado africano, al igual que ocurre ahora con el asiático. A la gente le llamaba la atención ver a aquel gigante de tan sólo 85 kilos, un peso extremadamente ligero para alguien de su talla, y cuyos delgados brazos sobresalían comparados con los del resto de los pívots. Además, su simpatía y su bondad calaron hondo entre los aficionados al baloncesto, convirtiéndose en un icono popular y mediático, lo que provocó que las grandes multinacionales le firmaran contratos publicitarios millonarios.</p>
<p> </p>
<p>En lo deportivo, su rol era básicamente defensivo. Su envergadura, unido a un aceptable salto para alguien tan grande, hizo que se convirtiera en un excelso taponador, promediando más de tres bloqueos por encuentro, y en un decente reboteador, pero su insuficiente peso era un gran hándicap en su contra. Durante toda su carrera se intentó que adquiriera kilos a base de dietas basadas en grasas, pero sólo se consiguió que llegara a los 91 kilos, ya que su organismo le impedía engordar. En ataque nunca fue un jugador importante. Su poco conocimiento del juego debido a su inexperiencia, provocó que en muchas ocasiones no se contara con él para los sistemas de ataque, quedándose aislado de las jugadas en la línea de tres. Por ello, cuando llegó a Golden State Warriors, comenzó a lanzar más allá de los 6,75, llegando a tirar más de un triple por partido y consiguiendo porcentajes decentes para un pívot.</p>
<p> </p>
<p>La vida le sonreía y él era feliz. Representaba mejor que nadie el sueño americano. Un hombre que había salido de una tribu perdida, en un recóndito pueblo del sur de África, y se había convertido en una persona rica y querida, y al contrario de lo que suele suceder, cuando estuvo en lo más alto, no dudó en acordarse de su gente, que seguían inmersos en una horrible guerra civil. Parte de su fortuna fue directamente a apoyar a los rebeldes sudaneses en su lucha contra el ejército opresor, mientras que la otra gran parte de su dinero la invirtió en diferentes negocios y en caprichos poco recomendables, como los coches de lujo y casas excesivamente costosas.</p>
<p> </p>
<p>Pero todo se torció y una nube negra se instaló en la apacible vida del interminable africano. Su altura comenzó a pasarle factura, en forma de artritis, lo que le provocaba ocasionalmente fuertes dolores, debido a la práctica del deporte profesional. El calendario de la NBA era ya demasiado exigente para él, por lo que decidió acabar sus días deportivos en ligas menores como Uganda y Qatar. Económicamente, su falta de visión para los negocios, y ciertos engaños de personas que se aprovecharon de él, unido a sus constantes ayudas a su pueblo, provocaron que el querido Bol viera cómo su fortuna menguaba hasta el punto de tener que malvender sus casas de Egipto, Maryland y Sudán. Los dolores en sus articulaciones se acrecentaban con el paso del tiempo, pero ya no podía permitirse un tratamiento digno, lo que le llevó a apurar su fama mediática participando en la liga de hockey o en exhibiciones de boxeo, pero su economía seguía siendo un problema.</p>
<p> </p>
<p>El drama de Manute, sin embargo, no había hecho más que comenzar. Su mujer se divorció de él, dejándole a cargo de sus cuatro hijos, a los que luchaba por mantener como podía, y con los que vivía en los suburbios de Sudán. Por si esto fuera poco, en 2004, sufre un grave accidente de coche en el que el otro conductor muere, y en el que el africano se rompe el cuello, un brazo y una pierna. Los cuidados que requería la rehabilitación eran demasiado costosos para él, por lo que Bol estaba cayendo en un pozo del que parecía que nunca conseguiría salir, pero en los peores momentos,  excompañeros suyos como Tim Hardaway, Mitch Richmond y en especial Chris Mullin, no dudaron en ayudar económicamente al que ellos consideraban como un gran amigo. Así consiguió salir adelante el honrado sudanés, aunque eso sí, con grandes dificultades.</p>
<p> </p>
<p>Hoy en día, con 47 años, el Dinka sobrevive gracias a la pensión que la NBA concede a todos los jugadores retirados. Sin embargo, su artritis ha ido en aumento hasta el punto de tener grandes dificultades para convivir con sus sufridos dolores, especialmente en muñecas y rodillas. Aún así, no se ha olvidado de las dificultades de su pueblo evidenciando que su mejor partido no lo jugó en una cancha de baloncesto, y de una forma u otra, sigue luchando por su país, que aún sigue en conflicto, lo que ha provocado que su tribu prácticamente se haya extinguido. La vida le dio mucho, pero luego, injustamente, le ha quitado demasiado a alguien cuya calidad humana era superior que sus 231 centímetros, cuya simpatía dejó un legado de amigos en la cancha, y  todo un ídolo para un país como Sudán, que sin duda estaba necesitado de héroes como él.</p>
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